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miércoles, 9 de marzo de 2016

Desolación

Desolación, tpyd


La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde 
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. 
La tierra a la que vine no tiene primavera: 
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos 
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. 
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, 
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido 
si más lejos que ella sólo fueron los muertos? 
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto 
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto 
vienen de tierras donde no están los que no son míos; 
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos 
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos.

Y la interrogación que sube a mi garganta 
al mirarlos pasar, me desciende, vencida: 
hablan extrañas lenguas y no la conmovida 
lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; 
miro crecer la niebla como el agonizante, 
y por no enloquecer no encuentro los instantes, 
porque la noche larga ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo, 
que viene para ver los paisajes mortales. 
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: 
¡siempre será su albura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada 
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa; 
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa, 
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

Desolación, Gabriela Mistral

lunes, 4 de enero de 2016

Marcapáginas "Botánica oculta"

Marcapáginas con cola de ratón y entrepiezas
de zamak y metálicas

JACINTO (Hyacinthus orientalis). En el libro Secreti di Don Alessio Piemontesen (siglo XVII) se informa que el jugo de la raíz del Jacinto impide el desarrollo piloso, hace retrasar la pubertad y cura los tumores de los testículos. Dice Putz que, para obtener jacintos en invierno, desde septiembre a noviembre se llenan de agua unas botellas que deberían ser proporcionadas al tamaño de los bulbos de la planta. Estos bulbos se colocan de modo que la corona, o sea el punto por donde salen las raíces, toque al nivel del agua, la que se renovará cada veinte días, y echándola un poco de sal de amoníaco para que no se corrompa. Este cultivo ofrece un agradable entretenimiento, pues los jacintos, ostentando la belleza de sus flores durante el invierno, cuando no existen en los jardines, constituyen una agradable sorpresa en quienes ignoran la manera de obtenerlos, y cuyo cultivo se reduce a los dicho y a darles luz y aire de vez en cuando.

Botánica oculta o el falso Paracelso, Juan Perucho




miércoles, 30 de septiembre de 2015

Pulsera "A, EME, O, ERRE"

Pulsera de cuero trenzado con entrepiezas de plata tibetana


Amor tiene cuatro letras,
vamos a jugar con ellas.
¿Lo ves? Ya estamos en Roma.
... Por todas partes se va.
Por todas partes se llega.
El viaje Amor Roma Amor
... con billete de ida y vuelta.

A, EME, O, ERRE, Gerardo Diego


martes, 29 de septiembre de 2015

Llavero "El perrito miedoso"

Llavero con entrepieza de zamak, cuentas de madera y cascabeles



Un perrito chiquitico
asustado se escondió.
El quería ser muy bravo
pero nunca lo logró

De los carros le asustaba
la corneta y su motor
y las motos lo espantaba
y temblaba de terror

pero un día en el camino
una niña apareció,
con la mano dulcemente
su cabeza acarició

El perrito, muy contento
la confianza recobró
y con paso suave y lento
a la niña acompañó

El perrito miedoso, Morella Jiménez

martes, 15 de septiembre de 2015

Collar "El recuerdo del Egeo"

Olivares y viñedos lejos hasta el mar
Rojas barcas de pesca más lejos hasta el recuerdo
Dorados élitros de agosto en el sueño del mediodía
Con algas o caracolas. Y aquel barco
Recién botado, verde, que lee aún en las serenas aguas
del golfo Dios proveerá

Pasaron los años hojas o guijarros
Recuerdo a los muchachos, los marineros que partían
Pintando las velas como sus corazones
Cantaban los cuatro puntos cardinales
Y tenían dibujados vientos boreales en sus pechos.

Qué buscaba cuando llegaste teñida por el amanecer
Con la edad del mar en los ojos
Y la salud del sol en el cuerpo –qué buscaba
En las hondas grutas marinas en los vastos sueños
Donde el viento desconocido y azul
Espumaba el sentimiento, grabando en mi pecho su
emblema marino

Con la arena en los dedos cerraba los dedos
Con la arena en los ojos apretaba los dedos
Era el dolor—
Recuerdo era abril cuando sentí por primera vez tu peso
humano
Tu cuerpo humano arcilla y pecado
Como en nuestro primer día sobre la tierra
Las amarilis estaban de fiesta –Pero recuerdo
que te dolió
Fue una profunda marca en los labios
Un profundo rasguño en la piel allí donde el tiempo se graba
para siempre
Entonces te dejé
Y un hálito sonoro levantó las blancas casas
Los blancos sentimientos recién lavados hacia lo alto
Hacia el cielo iluminado por una sonrisa.

Ahora tendré a mi lado un cántaro de agua inmortal
La forma del viento que sopla libremente
Y tus manos aquellas donde será torturado el Amor

Y aquel caracol donde resonará el Egeo.

Edad del recuerdo azul, Odysseas Elytis

Collar de cordón de algodón y organza con entrepieza de zamak

Ελαιώνες κι αμπέλια μακριά ως τη θάλασσα
Κόκκινες ψαρόβαρκες πιο μακριά ως τη θύμηση
Έλυτρα χρυσά του Αυγούστου στον μεσημεριάτικο ύπνο
Με φύκια ή όστρακα. Κι εκείνο το σκάφος
Φρεσκοβγαλμένο, πράσινο, που διαβάζει ακόμη στην ειρήνη
του κόλπου των νερών Έχει ο Θεός

Περάσανε τα χρόνια φύλλα ή βότσαλα
Θυμάμαι τα παιδόπουλα, τους ναύτες που έφευγαν
Βάφοντας τα πανιά σαν την καρδιά τους
Τραγουδούσαν τα τέσσερα σημεία του ορίζοντα
Κι είχαν ζωγραφιστούς βοριάδες μες στα στήθια.

Τί γύρευα όταν έφτασες βαμμένη απ' την ανατολή του ήλιου
Με την ηλικία της θάλασσας στα μάτια
Και με την υγεία του ήλιου στο κορμί - τι γύρευα
Βαθιά στις θαλασσοσπηλιές μες στα ευρύχωρα όνειρα
Όπου άφριζε τα αισθήματα του ο άνεμος
’γνωστος και γλαυκός, χαράζοντας στα στήθια μου
το πελαγίσιο του έμβλημα

Με την άμμο στα δάχτυλα έκλεινα τα δάχτυλα
Με την άμμο στα μάτια έσφιγγα τα δάχτυλα
Ήτανε η οδύνη —
Θυμάμαι ήταν Απρίλης όταν ένιωσα πρώτη φορά το ανθρώπινο βάρος σου
Το ανθρώπινο σώμα σου πηλό κι αμαρτία
Όπως την πρώτη μέρα μας στη γη
Γιόρταζαν τις αμαρυλλίδες — Μα θυμάμαι πόνεσες
Ήτανε μια βαθιά δαγκωματιά στα χείλια
Μια βαθιά νυχιά στο δέρμα κατά κει που χαράζεται παντοτινά του ο χρόνος

Σ' άφησα τότες

Και μια βουερή πνοή σήκωσε τ' άσπρα σπίτια
Τ' άσπρα αισθήματα φρεσκοπλυμένα επάνω
Στον ουρανό που φώτιζε μ' ένα μειδίαμα.

Τώρα θα 'χω σιμά μου ένα λαγήνι αθάνατο νερό
Θα 'χω ένα σχήμα λευτεριάς ανέμου που κλονίζει
Κι εκείνα τα χέρια σου όπου θα τυραννιέται ο Έρωτας
Κι εκείνο το κοχύλι σου όπου θ' αντηχεί το Αιγαίο.

ηλικια τησ γλαυκησ θυμησησ, Οδυσσέας Ελύτης 

lunes, 18 de mayo de 2015

"Adioses"




Hay muchas formas
de despedirse
dando la mano

dando la espalda
nombrando fechas
con voz de olvido
pensando en nunca
moviendo un ramo
ya deshojado

por suerte a veces
queda un abrazo
dos utopías
medio consuelo
una confianza
que sobrevive
y entonces triste
el adiós dice
que ojalá vuelvas.


Adioses, En defensa propia. Mario Benedetti


Por suerte, nos quedan tus poemas...

viernes, 8 de mayo de 2015

F






Somos iguales, tienes 
la exacta fortaleza 
que me hace en parte débil. 

Sigue siendo difícil 
en la casa terrena desnudarse. 

¿Trascender? Eso intentan los solemnes, 
como si dominasen el misterio 
de habitar hasta el fondo este lugar 
sin cederle terreno a las alturas. 


Si te toco, artesana, 
¿querrás estar aquí enteramente? 


Durando en lo fugaz, 
así transcurriría nuestra entrega. 

Desconociendo cómo, 
así nos buscaríamos. 

Iguales en la duda. Enamorados 
de la fragilidad de estas paredes.


Casa fugaz, Andrés Neuman


lunes, 4 de mayo de 2015

Mi rosa



"Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo. 

Y las rosas estaban muy incómodas. 

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa."

Capítulo 21, El principito, Antoine de Saint- Exupéry

Si te gusta El Principito, paséate por "El principito" y "Ataremos bandadas de gorriones a nuestras muñecas".


martes, 27 de enero de 2015

Pulsera y gargantilla "Colmillo blanco"

Pulsera de cuero regaliz, cuenta cerámica 
y entrepiezas de zamak

Y cuando en las noches quietas y frías dirigía el hocico hacia alguna estrella y aullaba como un lobo, eran sus antepasados, muertos y ya convertidos en polvo, los que dirigían el hocico a las estrellas y aullaban a través de los siglos. Y las cadencias de Buck eran las cadencias de ellos, las cadencias con que expresaban su pena y el significado que para ellos tenían el silencio, el frío y la oscuridad.



Colmillo blanco, Jack London

Gargantilla de cuero regaliz, cuenta cerámica 
y entrepiezas de zamak




lunes, 20 de octubre de 2014

Plato decorativo "Socarrat"


Plato decorativo


¿Quiénes se amaron como nosotros? Busquemos 
las antiguas cenizas del corazón quemado 
y allí que caigan uno por uno nuestros besos 
hasta que resucite la flor deshabitada. (...)

Soneto XCV, Cien sonetos de amor, Pablo Neruda 


Este plato es una revisión del típico plato decorativo. La silueta -surgida por el fuego, la espátula y el azar-, evoca un corazón quemado. A falta de una paella, no encuentro mejor soporte para este motivo que un plato.

Socarrat* o cómo un corazón demasiado expuesto al fuego se acaba quemando. Y es que todos sabemos que de la paella, el socarrat, es lo mejor.


(*)Socarrat: fondo tostado de la paella que adquiere sabores por la reacción de Maillard.   

jueves, 7 de agosto de 2014

Collar "Los limpiadores de estrellas"

Collar con pieza cristal Swarovski tornasolada, mosquetón
 plateado e hilo de nylon satinado

Cada estrella era un sol de indescriptible luminosidad. Ya no se hacían preguntas como en los viejos tiempos: “¿Te parece que es anaranjada, rojiza o amarilla?” Ahora los colores se manifestaban en toda su pureza, las estrellas dobles alternaban sus rayos en matices únicos, y tanto la Luna como el Sol aparecían confundidos en la muchedumbre de estrellas, invisibles, derrotados, deshechos por la triunfal tarea de los limpiadores de estrellas.

Los limpiadores de estrellas, Julio Cortázar




Estas estrellas dobles tienen matices únicos como las del cuento de Cortázar. Puedes encontrar más propuestas deslumbrantes en Collar el corazón que ríe y Collar "La mariposa violeta".



lunes, 14 de abril de 2014

Pulsera "Mujer Lunar"

Pulsera de cuero regaliz con entrepiezas de zamak, plata
tibetana, cerámica y cuentas de plástico


En el atardecer marino, alrededor de la hoguera, Odiseo embelesa con sus relatos  de aventureros viajes por sitios desconocidos y estadías en islas lejanas, a hombres y mujeres, mientras una niña de ojos asombrados le reclama una historia de hipocampos y sirenas.

Sentada en la barca, con los pies en el agua, como un viviente mascarón de proa, una mujer de flotante cabellera, fija la mirada adonde el cielo con el mar marcan el momento de la herida en el sangrante ocaso, de espaldas a la concurrencia.

En la noche de San Juan,  mientras las sombras se alejan, hacia las rituales hogueras, transidas de hazañas, y legendarias vivencias, Odiseo, en su barca, recoge las redes, enciende faroles y prepara la cena.  De pie, en la proa, la mujer aguarda el regreso de la luna, de sus viajes sin puertos, para reanudar con ella añoradas pláticas de otras noches serenas, atardeceres de oro y travesías de tormentas, mientras medita: ¡Ay, luna, “el mar…el mar…de tanto pensar en él tiene sabor a sal mi pensamiento!”

Y cuando ésta llega, le recuerda la concesión de su deseo, ruego dirigido, al arco de plata de la Luna, en su fase creciente. Y, además, la promesa de guardarle el secreto en las profundidades adonde siempre se aleja, permaneciendo oculta, tenebrosa y oscura como luna nueva para volver, luego, con su lámpara encendida iluminándolo todo, en medio del silencio. La Señora de la Noche, a cambio le revela, porqué contempla todo con su mirada triste y fría, al recordar la eterna lucha entre su constelado Orión y Escorpius, de tal manera, que cuando uno de los dos aparece, el otro se ausenta.

La mujer evoca  interminables viajes por el océano embravecido, cuando sólo entre los brazos de Odiseo, su miedo desaparecía, mientras las olas susurraban quedo que la protectora de las mujeres, cumpliría su palabra y en nueve lunas, celebraría su ofrenda.


Y esperó, confiada, la consumación de ese deseo, junto al marino, en un interminable peregrinar de puerto en puerto, a  través de la constante repetición de los ciclos y el eterno retorno del tiempo. La llenó de esperanzas un sueño en que la maternal luna orientaba las mareas hacia un muelle en el cual Odiseo anclaba por fin su barca andariega y, bajo un hechizante  plenilunio, le alumbraba el vientre con un fulgor nuevo.

Pero, la novia celeste que encanta y maravilla, la inconstante Luna, olvida su promesa: Diana, al hombro su arco de plata regalo de los dioses, se escapa del cielo para salir de correrías por los tupidos bosques, con sus corzas y perros, evadiéndose de su cometido y deber sobre la vida y la muerte.

Y, cuando la mujer despierta, en una playa de frías aguas y caracolas muertas, descubre en el cenit, empalidecida y sin esplendor, la pequeña guadaña de la luna menguante en un amanecer ya sin estrellas.


Por eso, desde ese día, ella estará sin estar, él la mirará sin ver, reclinada en la proa, en medio de la niebla, y los dos verán partir, para no volver, a la niña que pedía historias de hipocampos y sirenas, dejando tras de sí un perfume de flores de Artemisa y un rastro de estrellitas en la húmeda arena.

La mujer, no querrá mirar la bóveda celeste después de que se oculte el sol, a esa hora en que, Selene, recién bañada en las aguas del océano, en su carro de plata, empieza a recorrer el firmamento. Ya no escuchará a Odiseo contar, a los oyentes encantados, sus relatos, los que cuenta, para seguir viviendo en ellos.

La mujer lunar imagina a su marino, lejos, muy lejos, levando anclas en su bogar de ensueño por el sendero astral que guía a los navegantes alucinados, cautivado por el canto de míticas sirenas; desde el cielo, el gran cazador Orión y sus dos perros lo contemplan,  mientras, sobre el espejo ondulado y cambiante del mar, la luna bailarina, quiebra, desnuda, sus caderas.

La mujer lunar, Gulma Olguín


domingo, 23 de febrero de 2014

Móvil "El niño que nació en el mar"

Móvil realizado con corcho, guata, alambre y tela



No cierren la puerta,
que abierta ha de estar.
Dejen que entre el aire,
déjenlo pasar.
Dejen que entre el agua,
déjenla llegar.
Te daré una estrella,
la estrella polar.
Y nieve de espuma
con sol y con sal.
Con sal de las olas,
con sol de la mar.

Cuando iba el velero
mar adentro allá...
entre cielo y agua
te parió mamá.
Se puso en las cuerdas
el viento a cantar.
Tu padre en las redes
te meció al pescar.
Grumete, primero,
luego capitán,
tendrás un balandro
para ir por la mar.

Quiero que te duermas,
que hay que madrugar
a ver las gaviotas
volando volar.
A darles su almuerzo
de migas de pan.
Rosa de los vientos,
oro de fanal,
buen marinerito,
lobezno de mar,
que comes arenques
y atún sin ahumar.

Cuando grande seas,
que un día serás,
te irás -quién lo duda!-
solito a viajar,
y mamá la vieja
se pondrá a cantar,
a cantar canciones
que tú ya no oirás,
con nieve de espuma,
con sol y con sal
con sal de las olas,
con sol de la mar...

Canción para el niño que nació en el mar, Gregorio Castañeda Aragón


jueves, 19 de diciembre de 2013

¡Cumpleaños feliz!



Hoy el blog cumple un añito más...¡Y YA VAN 2!
Gracias por continuar al otro lado de la pantalla.


Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Cumpleaños, Ángel González


domingo, 15 de diciembre de 2013

Pulsera "Arco iris"


Pulseras de caucho hueco con entrepieza y cierre palo de zamak



A veces
Por supuesto
Usted sonríe
Y no importa lo linda
O lo fea
Lo vieja
O lo joven
Lo mucho
O lo poco
Que usted realmente
Sea

Sonríe
Cual si fuese
Una revelación
Y su sonrisa anula
Todas las anteriores
Caducan al instante
Sus rostros como máscaras
Sus ojos duros
Frágiles
Como espejos en óvalo
Su boca de morder
Su mentón de capricho
Sus pómulos fragantes
Sus párpados
Su miedo

Sonríe
Y usted nace
Asume el mundo
Mira
Sin mirar
Indefensa
Desnuda
Transparente

Y a lo mejor
Si la sonrisa viene
De muy
De muy adentro
Usted puede llorar
Sencillamente
Sin desgarrarse
Sin desesperarse
Sin convocar la muerte
Ni sentirse vacía

Llorar
Sólo llorar
Entonces su sonrisa
Si todavía existe
Se vuelve un arco iris.



Arco iris, Mario Benedetti

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Collar y pendientes "La hora de la cena"

Pendientes con bolita plateada con enganche antialérgico y colgantes metálicos
Gargantilla de latón con bolas metálicas y de cristales rhinestones y colgantes metálicos

La noche llega
siempre a mesa puesta,
con una vianda
de problemas en el horno
y la fábrica cerrada,
dejando, en el centro,
a todas las flores dormidas,

el día que acaba es sólo un mantel usado
que lo soporta todo,

y tu ausencia,
la preparada sopa
que, a menudo,

me sorprende sin cucharas.

La hora de la cena, Álvaro Carbonell Cerdá



Álvaro Carbonell, componente del grupo Sr. Miseria, ha escrito expresamente este poema para este conjunto de collar y pendientes. ¡Todo un lujo de colaboración!



sábado, 7 de diciembre de 2013

Pulsera "El ángel guardián"

Pulsera de cuero metalizado con entrepieza de zamak
 y cierre con cadenita y bola plateada brillante

Es verdad, no es un cuento; 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van. 
Tiene cabellos suaves 
que van en la venteada, 
ojos dulces y graves 
que te sosiegan con una mirada 
y matan miedos dando claridad. 
(No es un cuento, es verdad.) 

Él tiene cuerpo, manos y pies de alas 
y las seis alas vuelan o resbalan, 
las seis te llevan de su aire batido 
y lo mismo te llevan de dormido. 

Hace más dulce la pulpa madura 
que entre tus labios golosos estrujas; 
rompe a la nuez su taimada envoltura 
y es quien te libra de gnomos y brujas. 

Es quien te ayuda a que cortes las rosas, 
que están sentadas en trampas de espinas, 
el que te pasa las aguas mañosas 
y el que te sube las cuestas más pinas. 

Y aunque camine contigo apareado, 
como la guinda y la guinda bermeja, 
cuando su seña te pone el pecado 
recoge tu alma y el cuerpo te deja. 

Es verdad, no es un cuento: 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van.

El ángel guardián, Gabriela Mistral

domingo, 17 de noviembre de 2013

Pulsera "Torres"

Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!...
¡No pudo ser! (...)

XLI, Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer

Pulsera de caucho con colgantes charm y cierre plateado