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lunes, 22 de julio de 2013

Collar "Puig Campana"

«Puigcampana» es la sierra cincelada para Benidorm, y todavía quedó enmendada la obra rebañándole el filo en una hendedura de bordes siempre tiernos. Se le quitó lo necesario para qué se viese un momento más del día. Allí subió la anécdota caballeresca. Dicen que Roldan, enfurecido, rajó con su espada la lámina del monte.

Años y leguas, Gabriel Miró

Collar con tiras de tela reciclada, trozo de rama de árbol y entrepiezas de zamak
Este collar recoge toda la magia de esta montaña alicantina. Naturaleza y leyenda se hacen presentes gracias a un curioso trozo de rama encontrado en uno de los senderos que bordean el Puig Campana.

Puig Campana, via AlacanTour & Sierra Bahía

El collar "Flor de otoño" también es muy natural...

jueves, 2 de mayo de 2013

La Senda del Poeta 2013. Miguel Hernández


Huerto de la Casa- Museo Miguel Hernández, Orihuela.
Fotografía digital tomada durante la XVII edición de La Senda del Poeta

 (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me
ha muerto como el rayo, Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo voy
de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

Elegía a Ramón Sijé, Miguel Hernández