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domingo, 27 de octubre de 2013

Marcapáginas "Las sirenas"

Hoy tengo el vino dulce y en la sangre
el ritmo vago y sordo de una canción lejana y luminosa.
¿Quién canta al otro lado de las nubes?
¿De dónde llega esa canción?
¿No estaban muertas las estrellas?

Después de que hayamos blasfemado
con la razón enfurecida,
hay que dejar abierta la loca ventana de los sueños.

Porque ocurre que hay días
en que el hombre quiere engañarse y que le engañen...
y él mismo se embarca en la primera playa
y en el barco más frágil
para ir a buscar a las sirenas.


Las sirenas, León Felipe

Macapáginas de plata tibetana con cuentas de cristal

viernes, 20 de septiembre de 2013

Marcapáginas "El silencio de las sirenas"

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:


Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

El silencio de las sirenas, Franz Kafka
Macapáginas de plata tibetana con cuentas de cristal

"Los textos de Homero se han prestado a numerosas versiones, cada una con su propia interpretación de un pasaje de la obra del poeta, mostrando riqueza de contenido. Kafka interpreta un pasaje donde el héroe griego emplea su astucia para resistir al deseo de acercarse a las hermosas sirenas, sin embargo en la versión del escritor checo, las sirenas se dan cuenta de la estratagema de Ulises y sus hombres absteniéndose de cantar, en un desplante mayor que el de Ulises." ( El silencio de las sirenas de Franz Kafka,  Área Libros,  Blog Estudio).

jueves, 28 de febrero de 2013

Pulsera I love my family

Hay quien lleva en la muñeca a toda su familia. Perrillo incluido....
Pulsera de cuero con entrepiezas de plata
tibetana y cierre de zamak imantado




 
Pulsera de cuero con entrepiezas de plata
tibetana y mosquetón


lunes, 18 de febrero de 2013

Pulsera Crawling King Snake

 
Well, I'm the crawling king snake
And I rule my den
Well, I'm the crawling king snake 
And I rule my den 
Oh, give me what I want 
And I gonna crawl no more 

Crawling king snake, The Doors 
 
Pulsera de cuero plano grabado serpiente y cierre imantado


Bien, soy el rey serpiente que avanza lentamente
Y controlo mi guarida
Bien, soy el rey serpiente que avanza lentamente
Y controlo mi guarida
Oh, dame lo que quiero
Y no me arrastraré más

Crawling king snake, The Doors