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miércoles, 9 de marzo de 2016

Desolación

Desolación, tpyd


La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde 
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. 
La tierra a la que vine no tiene primavera: 
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos 
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. 
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, 
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido 
si más lejos que ella sólo fueron los muertos? 
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto 
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto 
vienen de tierras donde no están los que no son míos; 
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos 
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos.

Y la interrogación que sube a mi garganta 
al mirarlos pasar, me desciende, vencida: 
hablan extrañas lenguas y no la conmovida 
lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; 
miro crecer la niebla como el agonizante, 
y por no enloquecer no encuentro los instantes, 
porque la noche larga ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo, 
que viene para ver los paisajes mortales. 
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: 
¡siempre será su albura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada 
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa; 
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa, 
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

Desolación, Gabriela Mistral

sábado, 7 de diciembre de 2013

Pulsera "El ángel guardián"

Pulsera de cuero metalizado con entrepieza de zamak
 y cierre con cadenita y bola plateada brillante

Es verdad, no es un cuento; 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van. 
Tiene cabellos suaves 
que van en la venteada, 
ojos dulces y graves 
que te sosiegan con una mirada 
y matan miedos dando claridad. 
(No es un cuento, es verdad.) 

Él tiene cuerpo, manos y pies de alas 
y las seis alas vuelan o resbalan, 
las seis te llevan de su aire batido 
y lo mismo te llevan de dormido. 

Hace más dulce la pulpa madura 
que entre tus labios golosos estrujas; 
rompe a la nuez su taimada envoltura 
y es quien te libra de gnomos y brujas. 

Es quien te ayuda a que cortes las rosas, 
que están sentadas en trampas de espinas, 
el que te pasa las aguas mañosas 
y el que te sube las cuestas más pinas. 

Y aunque camine contigo apareado, 
como la guinda y la guinda bermeja, 
cuando su seña te pone el pecado 
recoge tu alma y el cuerpo te deja. 

Es verdad, no es un cuento: 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van.

El ángel guardián, Gabriela Mistral